Cuidando lo Sembrado (Peleando por mi cosecha)
Muchos han sembrado, siembran, pero con el correr del tiempo al no cosechar caen en un estado de frustración, porque aquello que hicieron no tuvo, el resultado esperado. El error no estuvo en sembrar, sino en descuidar lo sembrado.
Cuando hablamos de la palabra frustración, hablamos como de algún tipo de desengaño.
Una de las razones, es que muchos no saben pelear por su cosecha, esta necesita ser peleada.
La Biblia dice: “peleando la buena batalla de la fe...”.
Principio: el sembrador no solo siembra, pensando en ello, sino en la cosecha, que le va a producir.
Jesús permanentemente estaba sembrando.
La Palabra dice:“al sembrar....una parte cayo junto al camino y vinieron las aves...y la comieron, otra parte cayo en pedregales donde no tenía mucha tierra y brotó pronto....y porque no tenía raíz se secó...otra parte cayo entre los espinos....y la asfixiaron y no dio fruto... “pero otra parte.... Cayó en buena tierra y dio fruto”.
Primero se siembra, segundo brota, tercero, crece, y por último da el fruto. Dice: “y ese fruto produjo”, el fruto siempre producirá una ganancia”; “produjo a treinta”, sesenta, ciento por uno “diferentes niveles de productividad”.
Usted llegará al máximo en el rendimiento en lo que produce su semilla.
Ningún agricultor, trata de levantar una cosecha, Sin haber trabajado en el seguimiento adecuado de la semilla que se sembró.
Sembrar nunca es un final, es el comienzo de un final y para que sea bueno, hay que seguir el proceso de ese comienzo día a día. La cosecha depende de Su declaración de todos los días, sobre lo que ha sembrado.
Primero son los hechos, después son las declaraciones sobre esos hechos para que venga la cosecha. En Joel 3: 10 leemos “forjad espadas”, ¿que significa forjad? lesionar, golpear violentamente.
El reino de los cielos lo arrebatan los violentos, gente que derribe, derrote, deshaga, lo que no sirve lo que no permite avanzar.
“forjad espada”, la palabra espada es un elemento cortante, como un cuchillo destructivo; La palabra de Dios es cortante, como espada de dos filos que penetra hasta partir, separar.
“espada de vuestros azadones”, ¿que es un azadón? es un elemento para cavar la tierra. “lanzas de vuestras oses...”. Usted tiene cosecha, vuélvase guerrero con la declaración de la palabra, ¿Por qué? Porque su declaración le va a recordar a Dios, que hizo un negocio con el.
¿Cómo se pelea la cosecha? Con la palabra en su boca.
Todo lo que vemos en el verso 10, los instrumentos de agricultura se vuelven instrumentos de guerra, de pelea. El Señor en Joel, está diciendo: “el azadón se vuelve espada...”. Un instrumento de guerra y de victoria. ¿Cuál es la guerra espiritual? : “palabras”.
Cosechará a 30, a 60 y al ciento por uno...porque de día en día caminara en el proceso, la acción adecuada y suficiente para cuidar esa semilla que ha sembrado.
Todo el que ha cosechado, ha recibido, es quien concientemente ha llevado un orden en su proceso. Se vuelve un precedente para los que todavía no la han hecho.
Dios jamás se olvida de lo que usted sembró, y con cada declaración que hace, se lo está recordando, empiece a declarar que su cosecha no se pierde.
Cada vez que se levante el enemigo, con pensamientos de que no va a cosechar, usted siga hablando, declarando la victoria, eso es el azadón, convertido en espada, la Palabra., decretar, sobre lo que sembró, la cosecha, tómese tiempo, para hablar esto, estará mas lejos la posibilidad de perderla, y más cerca la manifestación de lo que ha sembrado, multiplicado hasta el ciento por uno.
El adversario dice, usted le dice, “voy a cosechar, tengo semilla”.
“¡Yo sembré… por mi casa, por mi futuro, por mis generaciones!...”
¡Y lo voy a cosechar!”.
¡Espada aguda que sale de su boca! Es el primer gran principio para traer la cosecha.
Pastor Alfredo Dimiro
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