Tres grandes enemigos

 

Existen tres enemigos que atentan contra nuestra imagen interior. Ellos batallan para distorsionarla.

1- El miedo

La primera vez que el hombre sintió temor fue cuando cayó en pecado y se sintió desnudo. Pero dice el libro de 1° Juan 4:18, el amor de Dios ha sido derramado, y que ese perfecto amor echa fuera todo temor.
Muchos cristianos oran pidiendo amor y no se dan cuenta que ya ha sido derramado sobre ellos. Usted  no debe orar por lo que ya tiene. Pero sí debe derramar en otras personas lo que Dios ya le ha dado. El perfecto amor cubre la desnudez.
El miedo atenta contra la salud espiritual, emocional y física. Muchos temen al futuro, otros al presente, por causa del fantasma del pasado. En uno de mis libros, enseño sobre el poder de la confesión de derrotas y fracasos. Cuando declaramos ser inútiles e inservibles, lo hacemos a causa de la mala imagen interior.
Pero, Dios dice que dentro nuestro hay un gigante victorioso. Esa es la imagen correcta que debemos tener. Todo lo podemos en Cristo, y nada les faltará a quienes en Él confían. Entonces, qué ha de temer, si todo lo que usted necesita será provisto por su Padre Celestial.

2- La culpa

Durante años, los predicadores basaban sus mensajes en el sentimiento de culpa, y permítame  decirle que usted y yo éramos culpables pero ya no lo somos.
A causa de la mala enseñanza de la Palabra de Dios tenemos una imagen personal de culpa. Por ejemplo, cuando no alcanzamos una meta nos sentimos culpables por ello. El no haber solucionado problemas de nuestra vida, o tal vez el pecado que vivía en nosotros antes de conocer a Dios. Pero Él nos dice que los que estamos en Cristo somos nuevas criaturas, ya no hay culpa ni condenación en nosotros.
Dios nos ha llamado a vivir una vida libre de culpas. Mi consejo es que no debe culparse más, no debe vivir con el yugo de la culpa, porque cada minuto de culpabilidad que permanezca sobre usted es un minuto menos de bendición para su vida.

3- La duda

La duda es el engaño personal de la misma gente. Pero, además es un espíritu que hace desconfiar de todo y de todos.
Usted debe deshacerse del factor duda porque creer es positivo y trae bendición, pero dudar produce insatisfacción personal.

¡Deshágase de la culpa, el miedo y la duda!  Sea libre de todos estos flagelos de la vida espiritual.