El ministerio de ser madres
Hay madres que no han descubierto el potencial de fe que tienen, por eso les pasa lo que le pasa a ellas y a sus familias. Cuando hablamos de potencial, nos referimos al poder, la capacidad, la habilidad que tiene una mujer por ser madre, de utilizar fe dentro de ese ministerio. Porque ser madre es un ministerio, implica una ministración.
Miremos lo que la Palabra de Dios dice en Gálatas 4:21-26
“Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿no habéis oído la ley? Porque está escrito que Abraham tubo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre. Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa. Lo cual es una alegría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte de Sinaí, el cual da hijos para la esclavitud: éste es Agar. Porque Agar es el monte de Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud. Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre.”
Aquí el apóstol pablo expone una enseñanza por medio de una comparación: la diferencia existente entre el hijo de la mujer esclava que nació según la carne y el de la mujer libre que nació según la promesa.
Hay mujeres que han dado y dan a luz hijos para la esclavitud, por eso hoy vemos muchos hijos esclavos, no físicamente sino espiritual, emocional y mentalmente esclavos. Esto se debe a que son hijos de un pacto que proviene del monte de Sinaí, ya que los que se apoyan en la ley son como el hijo de la esclava, sin herencia. Los que se justifican por la fe son como el hijo de la libre que había sido prometido y a quien pertenecía la herencia.
Toda religión, se llame como se llame, no tiene el poder de liberar a nadie. Toda religión sin conciencia clara no puede entrar en libertad, por eso, sólo Cristo puede hacer libre al hombre.