Transformando las dificultades en una oportunidad

Muchas personas viven de viejas pasiones. Transcurren sus días diciéndole a los demás: “Si usted supiera como en el año 43 Dios me usó”. En realidad no lo sabemos, pero sí sabemos que Dios lo quiere usar hoy.

¿Alguna vez fue a una “fiesta de lamentos”?. Son esas reuniones donde los invitados compiten por ver quién es el que peor está viviendo: “Todo está mal... No puedo lograr mis objetivos... El mundo va cada vez peor... etc.”. Uno comienza con la queja inicial diciendo: “Tengo un dolor...” y rápidamente replican: “y no sabes cómo me duele la cabeza a mí”. Así continúan adorando sus dolores y problemas. Esas son las “fiestas de los lamentos”. Pero, usted y yo debemos estar en otra fiesta, la “fiesta de Dios” esa es la celebración de la bendición, la fiesta de la victoria y la salud, la fiesta de la alegría y de la prosperidad.
Debemos cuidad la pasión. ¡Protéjala! No permita que nadie la apague. No tolere que nadie apague la visión, ni el llamado de Dios en usted.

Filipenses 1:12 dice: “Quiero que sepáis, hermanos, que  las cosas que me han sucedido, han redundado más bien para el progreso del evangelio”.

Pablo está diciendo que la cárcel, la persecución y todas las derrotas que podrían haber venido a su encuentro se transformaron en victoria para el evangelio. Esto ocurrió porque había un hombre con pasión que contagió a otros.

“De tal manera que mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos demás” (v.13).

Quiere decir que todos los que se le acercaban a él, de una manera u otra, les hablaba de Cristo. “Y la mayoría de los hermanos, cobraron ánimo en el Señor” (v.14), continúa  diciendo la Biblia. Pablo contagió a los demás de ánimo, tal vez les diría por ejemplo estas palabras de aliento al pueblo: “A mí, las cadenas no me atan, yo siempre estoy libre. Yo predico en el pretorio, soy un apasionado de la  vida de Dios, y tengo la plena convicción de que el evangelio va a progresar”.

Él aprovechó sus dificultades, sus padecimientos y sus problemas, como una oportunidad para animar a otros, y así fue.

Transforme las dificultades de su vida en oportunidades para Dios. Predique a los demás aun en medio de su sufrimiento.

Busque personas que lo rodeen de fe y pasión. Contágiese y reúnase con esa gente llena de fervor, personas como Apolos que predicaba con vehemencia a todos los judíos sobre el Mesías que ya había venido, personas que atraviesa montañas y que no se detienen frente a los problemas.

Pablo no subió al púlpito y dijo: “Amada Iglesia estamos tan mal, en estos días Cristo no nos abandonó, pero...”. Pablo no los puso tristes, sino que dijo: “...cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones....”.

Usted es una persona individual, puede rodearse de quien quiera y convivir con los amigos y hermanos que usted desee, pero a algunos de ellos los va a tener que dejar. Cuando alguien le habla mal de otra persona. ¿Sabe para qué lo hace?

El único y principal motivo es hacer que su pasión se enfrié y, se diluya, para que no se desarrolle su fe. Al llenarse de palabras negativas uno se va quedando, pierde la visión, abandona las metas y se resigna a la mediocridad.

Jesús dijo que el pastor va a ser herido para dispersar a las ovejas. Si el diablo logra hacer eso, no está perjudicando únicamente al pastor sino también a usted. Si él logra que usted no sueñe más, que no se levante cada día, que su llamado al servicio se enfríe, que su pasión se pierda; entonces habrá ganado. ¡Cuide su pasión! ¡Hágala crecer día a día!

En cuanto al ámbito espiritual, tenga cuidado con quién comparte su intimidad, con quién pasa la mayor cantidad de su tiempo.

Optimista: Es quien ve una oportunidad en cada dificultad.
Pesimista: Es quien ve una dificultas en cada oportunidad.

 

Porción tomada del libro “El poder de la Pasión” del Pastor Alfredo Dimiro

 

Pastor Alfredo Dimiro

 

NUEVAS ENSEÑANZAS "Permaneciendo ubicados en el camino" PARTE UNO Y DOS - LEER -

(ESPECIAL para líderes)

____

 

Ver otros mensajes de fe