¡No fije su vista en lo natural!

         Concentrarse en lo natural trae confusión. Veamos por un instante lo que le sucedió al salmista Asaf. En el capítulo 73 de los Salmos dice una verdad muy grande:
 “Ciertamente es bueno Dios para con Israel, para con los limpios de corazón”.

         Asaf comienza diciendo algo que es innegable: “Dios es bueno”. Pero en el versículo 2 demuestra un problema, que si lo llevamos a la actualidad es muy común:

“En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos. Porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos” (versículo 2-3).

         Asaf era un cantante y músico de Dios, y tenía un grave problema. Él veía que el resto de las personas prosperaban y en este salmo le decía a Dios era bueno con los demás, pero no con él. Si usted lee detenidamente se dará cuenta que él le estaba echando la culpa a Dios.
         Es muy común hoy en día escuchar decir a los cristianos: “Dios bendice a mi hermano, pero a mí no”, “Dios debe amarlo más a él que a mí”. “Al final mi vecino prospera y no es cristiano y yo que lo soy no prospero”, “Prefiero estar en la situación económica de mi vecino que no es cristiano, que ser cristiano y no prosperar”.
         ¿Escuchó alguna vez estas barbaridades? Asaf era consciente de la prosperidad de los impíos, pero se concentraba más en esa prosperidad temporal que en Dios, la fuente de la prosperidad eterna. Este es el problema de muchos cristianos de hoy: miran y envidian la prosperidad de los impíos.
         Cuando una persona se concentra en lo natural, comienza a confundirse y se olvida que Dios es bueno.

“Porque  no tienen congojas por su muerte, pues su vigor está entero” (versículo 4).

         ¡Que confusión tenía el salmista Asaf! Según él los mafiosos, los narcotraficantes, los estafadores, etc., no tienen amarguras, ni sufren por su muerte. Permítame decirle que no hay momento más triste para una persona, por más cruel que sea, que cuando llega la hora de su muerte. Es por eso que debemos aprender a separar lo que es la Palabra de Dios de lo que es la palabra del hombre en la Biblia. Porque lo que Asaf estaba diciendo no es así. ¿Usted cree que los narcotraficantes no tienen problemas?. Por más dinero que tengan viven perseguidos, no pueden estar tranquilos con sus familias.        Asaf asegura todo lo contrario, dice que estas personas no tienen problemas. Realmente el salmista estaba en una terrible confusión.
         La opinión de Asaf me hace acordar mucho a la opinión de Job. Él dijo: “El señor dio, el señor quitó”.
¿Usted cree realmente eso?
         Muchos dicen: “Dios me dio salud y después me puso un cáncer”, “Dios me dio una casa y luego me la quitó”, “Dios me dio una esposa y luego me la quitó”. Me pregunto: ¿puede ser tan malo Dios?.
         Es por eso que tiene que aprender a definir y a separar el pensamiento de Dios del pensamiento del hombre, que en este caso es Asaf. Muchos leen la Palabra y no separan esos pensamientos. Entonces, viven creyendo que Dios no es tan bueno como parece, que Él da y Él quita, y hasta algunos llegan a creer que Dios no les ama.

        
         “No pasan trabajo como los otros mortales, ni son azotados como los demás hombres. Por tanto, la soberbia lo corona; se cubren los vestidos de violencia. Los ojos se les saltan de gordura; logran con crecer los antojos del corazón.
Se mofan y hablan con maldad del hacer violencia; hablan con altanería. Ponen su boca contra el cielo, y su lengua pasea la tierra.
Por eso Dios hará volver su pueblo aquí, y aguas en abundancia serán extraídas para ellos. Y dicen: ¿Cómo sabe Dios? ¿Y hay conocimiento en el Altísimo?.
He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas” (Salmo 73: 5-12).

         Nuevamente Asaf expone su opinión. Pero en el versículo 13 el salmista se arrepiente de haber conocido a Dios. Él cree que todo lo que hizo para Dios no tiene sentido...

         “Verdaderamente en vano ha limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia” (v.13).

         Está opinión del salmista no es la opinión de Dios. Asaf tenía que cambiar la óptica, tenía que desconcentrarse de lo natural y concentrarse en Dios.

Amigo mío: ¡A partir de hoy comprométase a no depositar su visión en cosas temporales!

 

Pastor Alfredo Dimiro

 

 

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